Amor bendito de mi corazón,
nostálgico corazón sin ti.
Sin ti mi corazón reprime su presuroso caminar.
Viaja apresurada la soledad, el olvido,
el recuerdo, la tristeza, la pasión...
Tranquila soledad.
Triste olvido.
Anhelado recuerdo.
Dolorosa tristeza.
Prohibida pasión.
Pasión de dos, amándose en silencio
Dos locos desafiando al destino,
a la realidad, al tiempo, a la locura...
Equivocado destino.
Distorcionada realidad.
Injusto tiempo.
Divina locura.
Locura divina de dos...
Nadiuska González
Como cálidas aguas del mar
sumergiéndome en ti voy,
nadando en tu sudor, mi piel entre tu piel va
bebiendo el fruto de tu vientre
y cuál mar contra arrecifes estallas
en olas de amor vienes y vas
y allí quiero vivir, metido en tu dolor
y cada vez quiero más
quedarme dentro para siempre
hundido en ti eternamente.
Y así, mi piel fundiéndose en la tuya
cual suave roca entre ardiente lava
del mar de tu cuerpo quiero
beber hasta tu última gota
derramándome en ti, desembocando en tu mundo
llenándote de torrentes de amor y placer
siento que el fondo estoy tocando
dentro de ti al éxtasis llegando
y cuando creo llegar, quiero volver a empezar
no me puedo detener.
Julio Rojas.
Sublimes recuerdos que agitan el alma
aflorando la melancolía de los días
cuerpo inerte lánguida mirada
suspiros al viento cargados de nostalgia
frágil rostro surcado de ternura
laberinto de tormentos donde se
extingue la vida.
Nay Ruiz
Soy unos ojos que mirándose al espejo
se preguntan, ¿de quienes son?
pertenecen a una mujer
soy de carne, de huesos
de sonrisas y alegrías.
Soy de la vida,
soy de Dios, de mi misma
soy de ti...
Soy de amor y de esperanzas
también soy soledad y melancolía
temores y desengaños.
Soy del frescor de la mañana
del bullicio de la tarde
cuando deja sus puertas abiertas
para que la noche serena
se prepare para soñar.
Nay Ruiz
Amor
que me hace caminar sobre telarañas
Amor
de rosas, que iluminan cuerpos oscuros.
Caricias
que me derriten,
como el chocolate al fuego,
no soy mas que un espeso líquido
que bebes con deseo.
¡Soy Chocolate!
Besos
de miel que me roban el alma y la razón
Los días saben a vainilla
Danzamos con el sol
Me descubro mujer en ti.
Luna de cristal y terciopelo
Me provocas dulces suspiros
entre encuentros de amantes
que se deben querer en el
más frío silencio.
Nadiuska González.
LA PALABRA Y YO.
Debería ser
no digo ya mí esposa fiel, pero sí mi amante,
por lo menos;
sin embargo,
lo confieso - es hora
de que se sepan
estas irregularidades relaciones
para evitar un escándalo más tarde-
es imposible conquistarla,
me traiciona:
se va por temporadas,
luego vuelve
cuando quiere,
no cuando le grito, la busco
o le hago señas;
la sorprendo con otros
cuando la creía más mía
y lo peor es
que a veces
luce mejor con ellos
que conmigo;
en ocasiones la maltrato,
la castigo, la golpeo,
para que me deje poseerla
o si no,
me maltrato yo mismo
en su presencia,
me someto a auto-castigo,
a disciplina,
para ver si se conmueve
pero nada;
a ciertas hoars, como está
es casi fácil seducirla
y es muy intenso el goce,
la redondez brillante del abrazo;
también es fácil perdonarla
entonces
por la vida que me hace llevar
al lado suyo:
pero no tardará en irse
de nuevo,
la conozco.
Armando Rojas Guardia.
Una vez, Eros no habia percibido
entre las rosas una abeja adormecida
y la abeja le hirió un dedo.
Restregandose lasmanos con agudos,
largos gritos, no corria si no volaba
a la bella Citerea.
Y gritaba: ¡Estoy perdido!
¡Madre mia, estoy perdido!
¡Madre, vengo de morir!
¡Me ha mordido una serpiente!
¡Una serpiente muy pequeña
y con alas, la que "abeja" llamarian
los campesinos!.
Y le dijo ella: Si el dardo tan pequeño
de una abeja te da tanto sufrimiento,
¿Piensas, Eros, cuanto sufren los que
hieres con tus flechas?